La obstetricia es un “asunto de sangre”. Aunque los adelantos médicos han reducido en forma drástica los peligros del parto, la muerte por hemorragia todavía es una de las principales causas de mortalidad materna.
Se desconoce la incidencia exacta de la hemorragia obstétrica por su definición imprecisa, así como por la dificultad para identificarla y, por lo tanto, para establecer el diagnóstico. Un indicador es el número de mujeres que reciben transfusión, y es probable que haya disminuido por las posturas conservadoras que prevalecen hacia la restitución sanguínea.


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